que tanto decía,
no quería desnudarse
ante lo que sentía.
La página en blanco
en la que lloré,
guardaba gritos perdidos...
deseos prohibidos.
Mi página en blanco
de tinta interminable guardaba
secretos inconfesables,
promesas rotas
por puntos y finales.
Mi página en blanco...
que nunca escribiré.
Tú, mi página en blanco
que nunca olvidaré.
Una página en blanco donde no hay sitio para escribir nada más.
ResponderEliminarExacto...
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