ÉXTASIS MALDITO
Pensamiento voluptuoso,
deseos prohibidos, soy el mal...
feminidad aterradora que confluye
en el mar de tu don, soy la sal...
Sensualidad que se funde
en dos pecadoras ansiosas de perdón,
somos la unión entre odio y amor
siendo tú carne y yo sólo sudor.
Mezcla de culpa y placer,
tocar cada poro de esta piel,
¡maldita seas!...¡no quemes mi cuerpo
sabiendo que lo deseas!...
Aroma del diablo hecho mujer,
perfume hipnótico que me vuelve lasciva,
labios que penetran, manos que besan,
sí...me sentía viva...
Miradas inocentes que colmaron
en sagradas redenciones,
eróticos tus rincones,
eróticos tus pechos y mis intenciones...
¡¡Me ardes!!...¡¡eres lava!!...
Yo te imploro...soy tu esclava...
¡¡Eres noche!!...¡¡eres demonio!!...
Yo te anhelo...yo te odio...
Recuerdo las heridas de tu ego,
cuando corrías y volvías luego
y me sentías...
y clavabas en mi espalda tus esperanzas,
directas y firmes como lanzas,
y me querías...
y tocabas mi sexo arrastrándolo al vacío,
dulce culpa...dulce hastío...
Libertades encarceladas,
fuimos dos enamoradas
que ardimos en placer de miel,
y quemadas en la hoguera
fundidas en un sólo ser,
juramos no volvernos a ver,
pero en sueños lo volvíamos a hacer...
una y otra vez...una y otra vez...
porque sólo tu aliento me provoca,
porque sólo tú alcanzas mi profundidad,
porque sólo tú me vuelves loca,
maldita tú y tu feminidad...
Y en la oscuridad de mi culpa,
en la voluptuosidad de mi maldición,
ansiando encontrar placer sin tu carne
hallé a mi descontrolada pasión,
muerta y redimida,
ensangrentada y escupida
por las mentiras de tu boca,
vencida y deprimida
rebosante en la copa,
aquella en la que bebías mi veneno,
del que te querías desprender...
aquella que volcabas en mi seno,
cuando lo querías lamer...
y me pregunto adónde irá mi alma
sola y desquebrajada,
sin calma
y con el diablo emparentada,
loca por un sexo prohibido,
roce jamás sentido,
éxtasis vivido
que ensordecía tus gemidos
y envolvía los gritos
en espasmos malditos,
dejando tu rastro de culpa una vez más...
éramos débiles marionetas del pecado,
porque sigo escribiéndote
sin haberte olvidado...
Sensación pecaminosa,
sin duda la más hermosa,
miel en tus dedos
que me recorrían temblorosa...
dueña de mi pálpito,
seduciendo como Diosa...
ave dominante
en un bacanal de sensualidad,
sólo tú eras intensa,
sólo tú...felicidad.
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