domingo, 19 de julio de 2015

Cuento a cada una de nosotras...

Este cuento lo escribí hace como un año o así, personalizado a una amiga que en ese momento estaba pasando una mala racha y sólo quise animarla, para que vea lo que tiene dentro de sí misma. Concretamente está enfocado a una parte fundamental de su personalidad, que es que le encanta la música,de hecho toca el instrumento que más me ha llegado siempre, el piano y compuso unas canciones increíbles; pero estoy segura de que cuando lleguéis al final, todas vosotras, en este caso sólo las chicas, os sentiréis identificadas, y espero poder ayudaros a que veáis a quién tenéis dentro de vosotras mismas.Este cuento está lleno de metáforas, que quieren llegar a explicar las heridas y tropiezos a las que hemos tenido que enfrentarnos alguna vez.! Espero que os guste!.! Un abrazo a todas mis lectoras!

"Para unos es arte,para otros un don,para quien no lo entienda simplemente no es nada, pero para una niña era un deseo. 
Ya desde pequeñita se perdía en el mar,aunque había veces que cruzaba el extremo y lo hacía en el simple movimiento que hace el fuego en una hoguera que se agitaba en dirección de sus pensamientos. Y allí se quedaba, rodeada de gente pero sola.
Ella sabía que no era necesario dormirse para soñarlo, se adentraba en una especie de caos organizado, que ella misma quería desmontar para poder crearlo nuevamente y hacer algo mucho más difícil que un simple puzzle de mil piezas...
Ya desde pequeñita era demasiado poco para ella, quería más, siempre quiso más...buscando el sentido de ese deseo en los lugares más remotos; en el sonido del agua cuando golpeaba las rocas, en cada chispa de esa hoguera que tanto le ardía por dentro...en el sol cada vez que se escondía en esas tardes en la playa que tanta intriga llegaban a causarle. Pero hay cosas e la vida que sólo llegan a comprenderse cuando llega el momento adecuado, y ella lo sabía, aunque pese a eso siempre fue impaciente. Esa chica que buscaba su deseo tuvo que esperar a que la vida quisiera enseñárselo.
Una noche, tuvo un sueño muy extraño.
En él, aparecía una princesa vestida de cristal,transparente toda ella,pero se preguntaba por qué llevando un traje de cristal no podía brillar. Y corría y corría hacia la playa buscando reflejarse en la luna, porque era sólo con el mar con quien la luna hablaba, y cuando llegó allí encontró simplemente estrellas...sin nada más que una brisa que corría suavemente por su rostro.
¿Dónde estaba la luna? Se preguntaba...
Se sentía tan impotente por no poder brillar que deseaba con todas sus fuerzas haber nacido con un don como el resto de princesas de los reinos lejanos y de esa forma simplemente chasquear los dedos y hacerla aparecer para que el cristal de su vestido brillara por fin gracias al reflejo de su luz, y claro, las estrellas no eran suficiente para ella,porque aunque las estrellas alumbren, una princesa necesitaba de la madre de todas ellas. Se decía por su reino que en aquellas playas se escondía un don único, pero no tenía ninguna idea de qué tipo de don podría tratarse.
¿Y si fuera uno capaz de hacerla aparecer?-pensó.
Esa princesa era muy arriesgada, siempre hacía lo que hiciera falta para poder hacer lo que quería, y sin pensarlo ni un segundo más se desvistió y desnuda se adentró en las olas en su busca, porque necesitaba de la ayuda de su alma para poder encontrarlo; en su reino el alma es algo que sólo se pone en contacto con las personas cuando se quitan todo lo que les cubre, y ella lo sabía...
Cuando nadaba por toda aquella inmensidad atravesó tormentas,atravesó tempestades que le hacían sentir que se ahogaba una y otra vez, le faltaba el aire y lloraba y lloraba soltando lágrimas que se perdían en el vacío de todo lo que la rodeaba, pero era fuerte y conseguir saber qué era ese don era lo único que le preocupaba.
La esperanza la empujaba cada vez más adentro en un universo de colores infinitos que siempre recordaría, porque no todos los caminos son malos por completo, como la vida misma que vivía en sus tierras. De repente una inmensa ola la sacudió fuerte contra un coral dejándola sin sentido, totalmente inconsciente y con el corazón sangrando. Era curioso ¿verdad?, ver que la parte más frágil de una princesa es su corazón, y que éste sea lo único que pueden herirle, manteniendo su precioso cuerpo intacto. Pero hubo algo en ese instante que llamó mucho más la atención, y es que ese inconsciente no dejaba de soñar jamás, aunque estuviera herido, y tal fue así que la princesa desfallecida sobre aquel coral tuvo a la vez otro sueño que fluía dentro de su cabeza como el agua que rodeaba su cuerpo arrastrando la sangre de su corazón.
Y soñó que se convertía en una sirena que buscaba el arte,y se movía con tal facilidad por aquel océano que todo lo que en él había se rendía ante ella, majestuosa como la mayor de las olas antes de toparse con la muerte en la orilla. Era totalmente precioso ver cómo hacía el mundo suyo; ahora era princesa de los mares y sólo por eso consiguió llegar bien a su destino, la búsqueda del arte en su caso.
En un horizonte cercano, observó en un descuido un palacio de arena, sumergido en lo más hondo, con un cuadro en blanco situado a la entrada presidiendo la fortaleza, y con un pincel flotando lentamente a su alrededor , sin nada más...
Era un lugar oscuro, sin ningún color más que el blanco y el negro, así que la sirena, que tanto le gustaba pintar para llegar a comprender algún día ese arte que tanto le fascinaba, no vaciló en coger firmemente ese pincel y disponiendo sólo de color negro para pintar un fondo y de blanco para pintar algo que alumbrara aquella fortaleza, creó una luna tan redonda y perfecta que comenzaron a salir destellos y más destellos; todo comenzaba a brillar con tanta fuerza que surgieron colores inimaginables. Era un vaivén de reflejos que crearon una armonía que a su vez crecía y crecía transformándose en unos golpes melódicos cuyo ritmo era digno de oír sólo estando en un sueño, totalmente inconsciente; no podría explicarse la sensación con palabras, aunque éstas transmitan tanto en ciertas ocasiones.
La sirena cogió el cuadro porque había conseguido sentir el arte y no quería perderlo, y nadó y nadó por toda la superficie casi volando, repartiendo esa música por donde quiera que fuera. Aquella melodía resucitaba, regalaba, movía todo el mar...y esa vida llegó a la princesa que se encontraba postrada en aquel coral, curando la herida de su corazón y volviéndola a la consciencia. Pero se llevó una gran sorpresa cuando abrió los ojos y se encontró a su lado aquel cuadro con la luna...!por fin la encontró!..."¿aquella sirena había sido real?, ¿le había traído la luna?".
No había tiempo para preguntas, la música no dejaba de sonar, cada vez era más fuerte, el volumen se estaba volviendo ensordecedor aunque era tan perfecta que no molestaba.
Nadaba y nadaba con una felicidad que sólo su alma era capaz de hacerle sentir. Finalmente llegó a la orilla, colocó el cuadro en la orilla pero se dio cuenta de que ese no era su sitio, porque el traje aún seguía sin brillar. Comenzó a llorar y llorar sumida en la desesperación nuevamente, mientras sus lágrimas se deslizaban por aquel cuadro inerte fuera del mar. Y cuando creyó que todo estaba perdido, el cuadro comenzó a temblar y a agitarse en sus manos, dejando paso a la imponente luna que lograba salir de su sitio para ocupar el lugar al que pertenecía y desde el que podría reinar como sólo ella sabía, el cielo...
La princesa no entendía nada, pero pronto se fijó en que fueron sus lágrimas las que le dieron a la luna el agua que le faltaba para poder ascender, ya que había nacido en el mar y sin agua salada no podía recrearse...y la princesa vio que sus lágrimas poseían ese don tan ansiado; hasta las lágrimas de princesa son hechas para dar sentido al mundo...son mágicas y hacían comprender lo que pasaba en el reino. Era curioso que una lágrima comenzara a dar brillo a su vestido y ahora ya no sólo el mar tenía colores, sino también la Tierra y el cielo...y el mundo entero estaba sumido en aquella música incesante, tan melódica que no había nada que no cayera ante su poder hipnótico. Pero subía de volumen, subía y subía hasta que la niña despertó del sueño.
Era una sensación rara, un sueño muy extraño que trataba de decirle algo...
Pensaba y pensaba, en un silencio estremecedor que sólo se dejaba marcar por unas firmes agujas de reloj que marcaban el tiempo como cuchillos.Pero en uno de esos pensamientos, buscando el significado de ese sueño, olvidó que se había dormido pensando en su propósito de encontrar su deseo y, casualmente, lo único que ahora podía recordar era esa melodía tan envolvente que se había quedado grabada en su parte consciente, porque como le había quedado claro, era capaz de traspasar cualquier barrera, incluso su propio inconsciente...haciéndole ver que su deseo era que el resto de las personas que la rodeaban conocieran esa melodía, para que pudieran sentir lo que ella logró sentir, y sólo con eso...fue feliz."

Lo que a veces no vemos, es que dentro de nosotras mismas hay una princesa impaciente, otra herida, y una sirena que puede hacer que las lágrimas de nuestra princesa sirvan par algo...y todas, somos una, pero hay que buscar muy adentro.
Pero en el caso de este cuento, le hice ver a mi amiga que esas melodías que existían en su cabeza a la hora de componer, son arte, son un don, y son su deseo...
A todas vosotras...espero que si alguna vez lloráis, no olvidéis que esas lágrimas servirán para algo, porque todas llevamos una princesa dentro.

Con mucho cariño, os espero en el siguiente post.

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